Modelo Factoría de Software es un sistema de desarrollo de aplicaciones basado en el ensamblaje de componentes modulares de software. Estos componentes tecnológicos se construyen y se prueban de manera independiente, para garantizar que realizan la función asignada y que, cuando se integren en la aplicación, funcionarán correctamente.
Este modelo nos permite acelerar el desarrollo de aplicaciones a través de la reutilización de componentes. El conocimiento y las herramientas empleadas en un desarrollo se aprovechan en los siguientes, de forma que Vector puede ofrecer a sus clientes soluciones extraordinariamente competitivas en plazos y presupuesto.
El otro resultado de esta metodología de desarrollo es un alto grado de calidad. El Modelo Factoría nos permite estandarizar todos los procesos de creación y desarrollo, de forma que podemos cumplir los estándares de calidad más exigentes incluso en los proyectos de gran volumen.
Ventajas del modelo Factoría
Estas son las principales ventajas que el Modelo Factoría aporta al cliente:
Reducción de costes
La reutilización de conocimientos y productos, junto con la optimización en los procesos de trabajo, nos permite ofrecer al cliente una mayor productividad a mejores precios.
Calidad del servicio
Las factorías de software son empresas especializadas en el desarrollo tecnológico, y por eso pueden ofrecer las mejores prácticas en gestión y producción de software. La estandarización de los procesos, el uso de metodologías rigurosas y el trabajo coordinado de las diferentes áreas de especialización de Vector aporta al cliente una solución rentable y fiable.
Adaptación a la carga de trabajo
El sistema de producción en factoría nos permite minimizar el impacto de las fluctuaciones en la carga de trabajo. Gestionamos de forma eficiente los picos y valles, y eso nos permite incrementar la productividad y optimizar el uso de los recursos.
Flexibilidad
El cliente siempre obtiene una respuesta rápida a sus necesidades, y consigue unos plazos de entrega más ajustados que recurriendo a cualquier otra alternativa.
Método onsite-nearshore
Las ventajas de este modelo de producción se completan con el método onsite-nearshore, que combina la presencia de un equipo de consultoría "onsite", es decir, en casa del cliente, con centros de producción "nearshore", situados cerca de las organizaciones para las que trabajamos.
El método, implantado con rotundo éxito en Estados Unidos, ha sido introducido en España por Vector. Nos permite ofrecer a nuestros clientes la infraestructura tecnológica que necesitan para desarrollar sus aplicaciones, así como un equipo experto especializado en nuevas tecnologías.
Ahorro de costes y cercanía
El método onsite-nearshore genera un importante ahorro de costes, ya que el cliente no necesita invertir en la infraestructura, y tampoco necesita contratar recursos ni crear un departamento específico para acometer el proyecto. Además, el modelo nearshore permite al cliente contar con un centro de desarrollo cercano, que no supone choques culturales porque habla su mismo idioma.
Las claves del Modelo Factoría
- Cómo se consigue. Con la unión de la experiencia, las tecnologías más avanzadas del mercado y la reutilización continua del conocimiento.
- Qué se consigue. Una gran rentabilidad y la máxima optimización de los costes.
- Flujo de trabajo. Está basado en el ensamblaje modular de componentes. Los proyectos circulan por las distintas áreas especializadas de Vector. Al igual que en una cadena de montaje, el desarrollo de las aplicaciones fluye a través de equipos profesionales especializados, y cada área aporta valor al producto.
Si todavía no ha tenido éxito en España el concepto de “Factoría de Software”, ¿por qué en DEISER ya estamos hablando de la segunda generación de factorías?. Empecemos la historia por el principio…
Outsourcing “pre” Factorías de Software.
Las grandes y medianas empresas, potenciales clientes de factorías de software, suelen optar en su gran mayoría por subcontratar programadores y analistas e integrarlos en sus departamentos de desarrollo ubicados en sus oficinas. Este modelo de outsourcing, tiene algunas ventajas aparentes frente a disponer de un equipo de desarrolladores trabajando en una localización fuera de las oficinas del cliente, sin embargo, el modelo de factoría permite una clara reducción de costes que todavía no se ha sabido aprovechar.
La cercanía e implicación con el cliente, que es el argumento que normalmente se esgrime para elegir el outsourcing “on-site”, no es una ventaja exclusiva de esta modalidad de subcontratación. Ya empieza a haber factorías de software que aportan consultores y analistas que temporalmente trabajan en la oficina del cliente. Esta tímida adaptación del modelo ha ayudado a que más empresas se planteen seriamente trabajar con factorías de software.
“Primera Generación” de Factorías de Software.
En España ya existe experiencia en el uso de factorías de software, con analistas “on-site” o sin ellos. Un buen número de empresas han trabajado con factorías off-shore (de
Ha habido experiencias positivas y otras que no lo han sido tanto, y en el proceso de aprendizaje de las empresas cliente, se ha mejorado en la madurez de los procesos y en la gestión y control de esta modalidad de subcontratación. Sin embargo, ya se conoce lo que se puede esperar de las factorías de software actuales y cuales son sus limitaciones.
Debilidad del modelo actual de Factoría de Software.
Cuando una empresa cliente decide “arriesgarse” a usar los servicios de una factoría, la motivación principal es la reducción de costes. Se da por hecho que contratando una factoría de
Incluso cuando se habla de factorías en, por ejemplo, Badajoz o Avilés, los argumentos son parecidos: que si muchos programadores prefieren quedarse a trabajar en su lugar de origen aunque ganen menos, que si el coste de la vida es mucho más bajo que en Madrid o Barcelona y los sueldos dan para más, etc, etc. Sin embargo, en este enfoque está precisamente el error y el punto débil de las factorías de primera generación.
Es un error pensar que el precio de un desarrollo de software tenga que estar ligado al coste de mano de obra de los sufridos programadores. Un modelo de negocio que se base en los bajos costes de personal no puede sobrevivir a largo plazo, especialmente en nuestro sector. La oferta de informáticos no cubre la demanda, ni en España ni en el resto del mundo, por lo que la presión de subida de salarios es muy fuerte (en la India y Argentina ya empieza a notarse). Por otro lado, al estar las factorías compitiendo en precio, los márgenes son muy bajos y éstas presionan para contener las subidas salariales. En un entorno como este, la rotación de programadores es muy alta, el compromiso es muy bajo, y la productividad y calidad decae al haber una falta de motivación sin precedentes.
Bajan los precios, Baja la calidad.
En un mundo ideal, los proyectos de desarrollo deberían presupuestarse según el valor aportado y no por el precio de horas/programador. Sin embargo, los clientes de servicios de factoría de software velan por sus intereses y si pueden comprar más barato, como es lógico, lo hacen. Los clientes creen conocer la estructura de costes de las factorías y aprietan hasta el límite en la negociación de precios; a esto, las factorías responden a piñón fijo contratando personal poco formado y barato, algo que tiene como consecuencia inmediata la bajada de calidad, incumplimiento de plazos y requisitos, y fracasos sonados de proyectos.
Así pues, las factorías de software lo tienen muy difícil, porque si no tiran precios saben que su competencia lo hará, y si aceptan proyectos tirando precios, saben que darán un mal servicio y que se arriesgan a perder dinero. Parece como si no tuvieran escapatoria.
La solución… en el próximo capítulo.
Es verdad es que he simplificado un poco la realidad, sin embargo pretendo que se vea con crudeza el problema de fondo en el que estamos inmersos tanto factorías de software como clientes.
Entonces, ¿tiene solución el problema?, ¿es compatible la calidad con los precios bajos? La respuesta a ambas preguntas es “Sí”, y para argumentarlo, en la siguiente entrega de este artículo hablaremos de las características de la “Factoría de Segunda Generación” y de cómo se resuelve el problema estructural que tienen las factorías actuales.
La teoría está muy bien, pero realmente, que se premia más la calidad o los costes?
ResponderEliminarYo pienso que hay veces que la calidad se deja de lado, pero no digo que todas las empresas lo hagan pero un alto porcentaje seguro.
'Es un error pensar que el precio de un desarrollo de software tenga que estar ligado al coste de mano de obra de los sufridos programadores.'
ResponderEliminarEsta frase (aunque en realidad me haga daño profundamente), deberíamos tenerla en cuenta cuando nos planteamos muchos temas de nuestro sueldo.
Esto me hace pensar, no sólo en qué quiero ahora, sino, qué debo buscar en el futuro...